Supercortina de humo: el nuevo huracán Irma de la Revolución de la Alegría

Mientras el presidente nos habla de la superfinal de la Libertadores y Bullrich de armar a los ciudadanos; la realidad nos golpea otra vez: subieron los combustible y sabemos bien que significa eso.

Mientras tanto, Clarín te deja esta “Guía para manejar el auto en forma eficiente y ahorrar hasta un 30% en nafta”

Que sirve sin ambientalmente hablamos, que sirve para disminuir en algo el consumo, que sirve para tapar la realidad.

El consumo es la base de cualquier economía. Si vamos a disminuir el consumo de un producto, es necesario mostrar alternativas.

Y eso es precisamente lo que hace este gobierno desde el 10 de diciembre de 2015: no presentar ninguna alternativa. Sigue el mismo rumbo.

Como decía Napoleón, un buen ejemplo lo aclara todo. Una vez se dijo: “Vamos camino a un Iceberg y nosotros somos el Titanic. Y Marcos Peña gritando: – dale, dale, acelerá”.


Les dejos un articulo muy interesante
al respecto del uso de la súperfinal


¿Hinchas visitantes? ¿Hay problemas de seguridad? ¿Habrá violencia durante el encuentro? ¿Están dadas las condiciones para que haya una final justa y un espectáculo digno? Son algunas de las preguntas que, por estas horas, desde la confirmación de la final Boca-River por la Copa Libertadores.

El superclásico del fútbol argentino y mundial tendrá lugar en unos días y esto, por supuesto, es materia de discusiones, de fanatismos, de pronósticos deportivos e infinidad de horas de opinión entre expertos e improvisados, propio de una cultura como la nuestra en la que el fútbol es marca y sello de identidad nacional.

Pero no son esas las preguntas que deberíamos hacernos por estas horas, ya que, como es clásico también del gobierno de las corporaciones bajo la fachada de Cambiemos, una vez más un evento que no tiene que ver con la realidad económica y política de nuestro país pasa a ser el protagonista absoluto en la opinión pública. Y esto, como ya sabemos, no tiene nada de inocente.

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La estrategia comunicacional es efectiva y altamente pregnante: que haya salido Macri a dar la nota no es, ni por lejos, un furcio ni una metida de pata, sino que es una provocación y ha tenido un éxito rotundo.

Hace horas que en todos los medios y en todos los ámbitos se habla casi en exclusividad del partido Boca-River, River-Boca, de quién ganará, de cómo será, de lo que dijo el presidente al respecto e incluso de lo que la ministra de Seguridad y Justicia (no olvidemos la parte de la Justicia) Patricia Bullrich ha declarado, en un aparente estado de ebriedad, sobre la portación de armas en manos del pueblo.

La instalación de la agenda tiene como fin el ir tapando la realidad para evitar que los argentinos hablemos de lo que tenemos que hablar, entonces cuando aparece la oportunidad de utilizar un evento (deportivo, en este caso), se lo capitaliza inflándolo de cuestiones periféricas para expandirlo hasta el infinito, de modo que no quepa lugar a pensar en nada que no esté vinculado al tema central.

Una de las cuestiones que se ocultan con esta estrategia es el hecho de que, en los últimos días, el dólar bajó y eso implica una revalorización de nuestra moneda nacional, a lo que el propio gobierno le agregó el utópico “retroceso de los precios” que jamás se hizo realidad sino que, muy por el contrario, se dio a la inversa en, por ejemplo, el aumento de más del 5% en combustibles.

Es decir, aunque tendría que haber una desaceleración en la inflación real, que es la que percibimos a diario cuando vamos a comprar y nos movemos, sigue depreciándose el salario de los trabajadores que no llega nunca a alcanzar los aumentos de los costos de vida. Y esto es lo que no quieren que sea discutido.

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Todas las eventualidades que puedan ser utilizadas para desviar la atención del sentido común son aprovechadas al máximo, mientras que muchos nos estamos agarrando la cabeza pensando cómo hacer para frenar la vorágine de la distracción masiva.

No queremos perder nuestras pasiones y nuestra alegría popular, pero tampoco debemos permitir que usen nuestro entusiasmo y nuestra tristeza olvidada por unos instantes de fanatismo para seguir apretando la soga que nos pusieron al cuello hace ya casi 3 años.

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No perdamos de vista lo que están haciendo: mientras estemos festejando o llorando por un partido de fútbol, nos estarán robando un nuevo derecho, nos estarán eliminando una nueva libertad, y eso no puede seguir pasando. Tenemos que seguir construyendo unidad, esa es nuestra urgencia y la de toda una generación que depende de nuestro accionar.


Fuente: I.P.

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