17 de octubre : el día de los derechos inquebrantables

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Ser peronista es algo extraño, único y complejo. Es tan amplio el movimiento y sus planteos ideológicos, es una diversidad tan extensa que decirse peronista en sí, ya es un acto sumamente difícil. Porque al hacerlo, al menos a mí me pasa, hay que preguntarse: ¿Qué es ser peronista?

Después de 70 años de tornarse en vida, el peronismo sigue generando el mismo nivel de controversias que generaba cuando nació un 17 de octubre de 1945 (al menos como día oficial de la lealtad de peronista).

Genera controversia porque es el movimiento político, económico y cultural que trajo consigo las ideas de derechos sociales como derechos irrenunciables para la sociedad. Algo que se iría transmitiendo de generación en generación, incluso hasta alcanzar niveles continentales.

El peronismo significo la modificación de la Constitución Nacional y la incorporación de derechos tan fundamentales como la educación gratuita y laica, la salud pública.

Creo el Ministerio de Educación, estableció la Universidad Obrera Nacional (hoy conocida como Universidad Tecnológica Nacional o UTN), la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Tucumán.

Suprimió los aranceles universitarios e implemento planes de becas para estudiantes de escasos recursos (no solo para los argentinos sino también para estudiantes de cualquier parte del mundo).

Redujo el analfabetismo al 3%, creo misiones mono-técnicas para que los alumnos de zonas rurales aprendan artes y oficios. Fundó comedores escolares gratuitos. Construyo 1.064 jardines de infantes e implementó la enseñanza nocturna para completar la primaria y la secundaria en adultos.

Dignificó a los trabajadores con derechos como el contrato de trabajo, las leyes de previsión socialparitarias, jubilaciones y pensiones. }

Creo cooperativas, proveedurías, escuelas técnicas, el derecho al descanso laboral y las vacaciones; creo los tribunales de trabajo; instauró los derechos sociales del trabajador, de la ancianidad, de la niñez y del peón de campo.

Nacionalizó la economía brindando créditos para la industria, buscando generar pleno empleo; se enfocó en la producción de bienes de consumo durable; nacionalizó ferrocarrilespuertosteléfonosgas y los diversos servicios públicos. Medidas que hicieron del Estado un ente regulador, devolviéndole su verdadero y fundamental rol social.

Permitió el acceso a la tierra por parte de los chacareros, realizó inversiones en 76.230 obras públicas, entre ellas, la puesta en marcha de centrales hidroeléctricasplantas siderúrgicasdiquesgasoductos, refinerías de petróleo, usinas eléctricas, etc.

Eva Duarte de Perón (el corazón del peronismo, nuestra Evita) participó en la construcción y mantenimiento de hogares-escuela (centros de contención para niños sin familia y/o sin recurso). Dio vida a los conceptos y espacios de ciudad infantil, ciudad estudiantil, hogares para ancianos, hogares de tránsito para empleadas, hospitales, clínicas y policlínicos para el común de la gente, vacaciones pagas, turismo infantil, colonias de vacaciones para todos los pibes, etc. La construcción de esas 8000 escuelas en el período 1946/1955, significaron más que la totalidad construida desde 1810 a 1946.

p2Por eso, no puede verse al peronismo más que como una revolución social justificada por las necesidades del pueblo frente a una clase de gobernantes tradicionales que omitía, que se negaba a verlos. 

Los actos de avaricia del establishment nacional que no aportaban desde el Estado a la solución de las problemáticas del ciudadano argentino, son la verdadera justificación del nacimiento de este movimiento.

Durante la década de los ´60 – como consecuencia directa de la implementación de la educación universal, gratuita y laica-, Argentina se encontraba entre las principales vanguardias culturales del mundo. Siendo Buenos Aires considerada la tercera capital mundial de arte y la cultura (luego de Nueva York y Paris, por supuesto)[1].

El peronismo permitió que la clase media exista y se desarrolle. Que se amplié. Que se diversifique. Que sea una clase grande en nuestro país. Lo más extraño es que el mayor número de antiperonistas habita esta clase… pero ya lo dice el dicho “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

No es que la clase media este obligada a ser peronista, pero si debe tener memoria histórica para darse cuenta y reconocer que, sin los beneficios y transformaciones sociales que el peronismo trajo consigo, no tendría los derechos de clase que tiene y sostiene.

Porque el peronismo está destinado a socavar la pobreza, a mejorar las condiciones tanto laborales, educativas y salubres. Quien no persiga estos fines básicos, no puede decirse peronista.

Hoy han pasado 70 años desde aquel épico 17 de octubre, sin embargo, ser peronista sigue siendo una controversia en sí misma. Quizás, por la banalidad ideológica con que la trato el menemismo, el duhaldismo y algunos Estados provinciales.

Quizás, porque nunca logramos superar la disputa histórica del establishment y las clases populares. Quizás, porque la clase media solamente se hizo a medias. Media argentina, media participativa, media egoísta, media pensando en el otro. Y, aunque parezca una redundancia, nunca medió realmente entre las distintas clases sociales, sino que se aferró a sus derechos concebidos.

Tal vez por eso hoy, a pesar de vivir en democracia, la intolerancia sigue latente. A pesar de todos los logros concedidos al pueblo, la persecución ideológica sigue tan fuerte como ayer, aunque hoy se oculta, se disfraza, pero sigue ahí. Ese sentimiento sigue vivo.

Los poderes establecidos históricamente, están dispuestos a todo con tal de mantenerse en el lugar de privilegio en que se encuentran. Poderes a los que consideran naturales, preconcebidos. Y la tarea del peronismo es cuestionarlo, transformarlo y promover la igualdad social. Aunque el poder es tan inmenso, tan silencioso que los principales intolerantes al movimiento, son los beneficiados por estas políticas de clase: la clase media. Clase que tomo vida en nuestro país gracias a las políticas iniciadas por H. Yrigoyen y puestas en marcha por el Estado peronista.

La alegría de ser peronista

17 de octubre - Día de la LealtadSin embargo, el peronismo por más controversial que sea, se forja en un sentimiento, en algo que se vuelve universal, en un sueño pasional de esperanzas. Algo que trasciende los pequeños actos que puedan realizar aquellos que buscan copiar las discursivas solo con fines políticos. El mejor ejemplo, es Mauricio Macri quien -hipócritamente- ahora se dice peronista cuando es el máximo representante del establishment nacional. Lo hace para sostenerse en el poder y el pueblo lo sabe.

Porque el peronismo es pensar en el otro, es ver que la patria es el otro. Es generar controversias, dialéctica, pero teniendo claro que la igualdad, la educación, el bienestar social y la salud son bienes socialesson derechos inquebrantablesQuien deje de lado estos principios básicos, no puede llamarse peronista. No sé qué será, pero de algo seguro estoy: peronista no es.

Estas son algunas de las controversias del movimiento más grande la historia Argentina (y uno de los más grandes del continente latinoamericano) que generando paradojas sociales, ha transformado la realidad nacional tanto para bien como para mal. Pero eso sí: siempre en movimiento. Y no hay peor fracaso que quedarse quieto. 

Tal por ello, se siente tanta alegría al saber que uno pertenece al Movimiento peronista. Porque es pensar que el mundo puede y debe ser un lugar más justo e igualitario.

¡Feliz día compañeros!


Fidelidad vs Lealtad

La fidelidad tiene que ver directamente con una persona.

La lealtad tiene que ver con una causa.

La fidelidad tiene que ver con el corazón.

La lealtad tiene que ver con el corazón de una razón y de su pueblo.

La fidelidad tiene que ver con el amor.

La lealtad tiene que ver con el amor y legalidad.

La fidelidad tiene que ver con promesas.

La lealtad tiene que ver con acuerdos que cumplen esas promesas.


Citas

[1]
 Arte y Política en los 60 en Buenos Aires, por Héctor Loaiza 
http://www.resonancias.org/content/read/9/arte-y-politica-en-los-60-en-buenos-aires-por-hector-loaiza/

Fuentes:

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