El extraño caso de una Argentina Bipolar.

Siempre encontramos excusas para dividirnos. Para mantenernos separados, discutiendo, peleando. No hablo de debates, sino de peleas. Motivos para mantenernos distanciados unos de otros. Si no es por política, es religión. Sino es por creencias, es por ideas sobre como colocar un calefactor en una cocina. O porque el domingo juega River- Boca… o porque no se dice así sino “Boca-River”. O porque el suicidio de un fiscal deja muchas dudas, pocas certezas, pero como buenos argentinos ya sabemos la verdad. Y la nuestra es mejor que la del resto. Ella nos permite denigrar al otro, degradarlo. Reírnos de la muerte. Utilizarla como un modo para expirar nuestros propios conflictos.

Y siempre es lo mismo. Dos caras de una moneda. Que no se ven, no se oyen, ni siquiera se prestan atención. Simplemente pertenecen al mismo espacio, y son inseparables. Son lo mismo, simplemente con diferencias. Pero es mejor que ser cara y decir que la seca no es valida. Es mas fácil decir que la derecha tiene la culpa y ocultamos la izquierda tras nuestra espalda. O perseguir la izquierda para enmascarar su intolerancia. Es más fácil juzgar, generar conclusiones amenas. Señalar sin tener pruebas contundentes, sin tenerlas o teniéndolas, simplemente creyéndonos los elegidos para señalar al otro.

Quizás, no sea culpa de nuestros ciudadanos puesto que los cimientos de nuestra sociedad fomentan esta polarización. Un gobierno que es símbolo de la “dekada ganada” enfrentado a las Corporaciones vende patria. Una oligarquía que representa “los valores del país” frente a un millón de litros de leche derramados para enfrentar al gobierno corrupto. Un medio que monopoliza la palabra diciendo tener la verdad frente a un gobierno que “miente todo el tiempo”. Dos polos. Únicamente. Siempre. Sin grises -porque los grises no sirven según algunos expertos en todologia-, mucho menos ser verde, naranja, azul, celeste, violeta, etc. O quizas usen esos colores, pero es un simple disfraz que -en cuanto pueden- pintan en un eterno blanco y negro. Una bipolaridad de matices que nada tiene que ver con el Ying y el Yang.

Porque no existe el equilibrio, sino simplemente la manía de señalar, atacar. Defenderse y señalar. Atacar y señalar. Injuriar y señalar. Siempre al otro, nunca criticándose a uno mismo. El otro está equivocado, no uno mismo. La culpa. La ausencia del perdón. ¿Por que todo junto se escribe separado y separado se escribe todo junto? Es como preguntarnos ¿Por que nos mantenemos eternamente crucificados por romanos, profesando nuestras palabras desde Roma?

Sepa algo querido compatriota: yo me equivoco todo el tiempo y lo acepto, puesto que hacerlo es lo que hace que cada día aprenda algo nuevo. Que me supere a mi mismo. Es lo que hace que aprenda de lo que paso y pueda incorporarlo a un nuevo yo que se regenera todos los días. Y lo hago, porque si me quedo con mi razón universal, absoluta e involuble. Simplemente cometeré los mismos errores durante toda mi vida.

Un pais es un gran yo, es la suma de enormes cantidades de Yo´s que forman un colectivo. Argentina es un yo. Uno completamente que -al menos- se muestra trastornado e inestable. Quizás ello explique porque este país cuenta con el segundo mayor porcentaje de psicoanalismo en el mundo. Y -o casualidad- el segundo es Francia. País de “je suis charlie” y de los atentados recientes, Donde la supuesta libertad de expresión puede burlarse del resto sin limites. Donde un país no solo puede bombardear sus ciudades, sino que tiene derecho a burlarse de su cultura. Atentado con el que se compara la muerte del Fiscal Nisman. País que muchos ven como el primer mundo, pero es uno de los países mas intolerantes del mundo. Un país donde usar “chivos expiatorios” como la islamofobia, son mecanismo frecuentes para mantener la mirada de la sociedad distraída y manipulada.

Mientras continuemos viviendo en esta dicotomía social ¿que vamos a cambiar?. Los Yrigoyen seguirán siendo destituidos. Las plazas continuaran siendo bombardeadas. Habrá nuevos desaparecidos. La hiper-inflación continuara siendo un miedo latente. El cuento del tío hará explotar una fabrica en Rio Tercero. Y nuestro país continuará padeciendo las penurias de su bipolaridad. O sos…o sos Anti. Los fundamentalistas del saber.

La pregunta ahora es: ¿hasta cuando vamos a permitir que nos dividan en dos? ¿Realmente queremos ser como Francia? ¿Siempre nos vamos a compara con otros países? ¿Cuando comenzaremos a dejaremos de separar el mundo en dos? Peronistas o anti-Peronistas. Kichneristas o Anti-Kirchneristas. Demócratas o anti-democráticos. Siempre en dos verdades absolutas. Sin posibilidad de darle espacio a la dialéctica. Impidiendo la semiosis social, continuando sumergidos en el extraño caso de una Argentina Bipolar.

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